23.03.2026

CUTH en Honduras: "No hay justicia social sin justicia de género"

En el marco del Día Internacional de la Mujer Trabajadora, la rama juvenil de la Confederación Unitaria de Trabajadores de Honduras (J-CUTH) denuncia la precariedad laboral y la alarmante cifra de feminicidios en el país.

En el marco del Día Internacional de la Mujer Trabajadora, la rama juvenil de la Confederación Unitaria de Trabajadores de Honduras (J-CUTH) denuncia la precariedad laboral y la alarmante cifra de feminicidios en el país.

Este 8 de marzo, las calles de Honduras no se llenaron de celebraciones, sino de consignas de lucha. La Juventud de la Confederación Unitaria de Trabajadores de Honduras(J-CUTH) emitió un pronunciamiento en el que definen la jornada como un acto de "memoria histórica" y una denuncia frontal contra las estructuras de desigualdad que, aseguran, se han profundizado para las mujeres jóvenes y empobrecidas.

El documento presentado por la organización resalta una realidad alarmante: en 2025 se registraron 262 feminicidios en Honduras. La tendencia no parece dar tregua en el presente año, pues al 1 de marzo de 2026 ya se registraban 36 muertes violentas de mujeres.

Para la J-CUTH, estas muertes no son hechos aislados, sino el resultado de un "modelo económico que precariza la vida" y un Estado que ha fallado sistemáticamente en proteger a sus ciudadanas. "La violencia patriarcal y la machista son dos caras de un mismo sistema que se sostiene sobre el trabajo no remunerado y desprotegido de millones de mujeres", reza el comunicado.

Texto íntegro del comunicado:

Juventud de la Confederación Unitaria de Trabajadores/as de Honduras (J-CUTH)

 

En este 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer Trabajadora, la juventud de la CUTH alza su voz con fuerza, convicción y memoria histórica. No es un día de celebración vacía es un día para reivindicar la lucha de mujeres obreras que enfrentaron explotación, desigualdad y la violencia en todas sus formas para conquistar los derechos que hoy tenemos. Sin embargo, más de un siglo después, persisten y se profundizan las estructuras de desigualdad, especialmente para las mujeres jóvenes, trabajadoras, precarizadas y empobrecidas de Honduras.

Reconocemos que la violencia patriarcal y la violencia machista son dos caras de un mismo sistema que se sostiene sobre el trabajo no remunerado, mal remunerado y desprotegido de millones de mujeres. En nuestro país, las jóvenes enfrentan tasas alarmantes de desempleo, discriminación laboral, acoso en los centros de trabajo, brechas salariales, sobrecarga de cuidados y la violencia machista que se expresa en feminicidios, desapariciones y agresiones cotidianas.

En 2025 se registraron 262 feminicidios, y hasta el 01 de marzo de 2026, se han registrado 36 casos de muertes violentas de mujeres. Esta realidad no es casual: es producto de un modelo económico que precariza la vida y de un Estado que históricamente ha fallado en garantizar derechos.

La juventud de la CUTH, afirma que no hay justicia social sin justicia de género, y que la transformación del mundo del trabajo exige colocar en el centro las demandas de las mujeres trabajadoras, incluyendo a quienes históricamente han sido invisibilizadas: las trabajadoras domésticas, las jóvenes de sectores populares, las mujeres rurales y campesinas, las mujeres de pueblos originarios, las migrantes, las madres solteras, las estudiantes-trabajadoras y las compañeras de la diversidad sexual.

Nuestras demandas y compromisos

  • Trabajo decente para las juventudes, con empleos formales, salarios justos, acceso a seguridad social y políticas que erradiquen la discriminación por género, edad o condición socioeconómica.
  • Ratificación e implementación plena del Convenio 189 de la OIT, para garantizar derechos laborales a las trabajadoras del Hogar, muchas de ellas jóvenes que sostienen hogares enteros con salarios injustos y sin protección social.
  • Ratificación e implementación plena del Convenio 190 de la OIT, para garantizar centros de trabajo libres de violencia y acoso, y demandamos la creación de mecanismos sindicales juveniles para denunciar y acompañar a las víctimas.
  • Reconocimiento del trabajo de cuidados como pilar de la economía y responsabilidad del Estado, no como carga exclusiva de las mujeres.
  • Reforma agraria y popular que garantice territorios libres de la violencia y reconozca la resistencia de las mujeres campesinas, rurales y de pueblos originarios para hacer frente al hambre, a la violencia en el campo y a la crisis ambiental.
  • Participación real de las mujeres jóvenes en los espacios de decisión sindical, rompiendo techos de cristal y prácticas patriarcales que limitan su liderazgo.
  • Educación sexual integral, y científica, que permita a las juventudes vivir su sexualidad con libertad, autonomía y sin violencia.
  • Acceso a la justicia para las víctimas de feminicidio y violencia machista, con instituciones que actúen con diligencia, perspectiva de género y sin revictimización.

Nuestro rol como juventud trabajadora sindical

La juventud de la CUTH asume que la lucha feminista es también una lucha sindical, política y transformadora. Debemos ser protagonistas en la construcción de un movimiento sindical que sea más inclusivo, más democrático y más comprometido con la igualdad. Esto implica cuestionar prácticas machistas dentro de nuestras propias organizaciones, promover liderazgos jóvenes y feministas, y construir espacios seguros donde todas las compañeras puedan participar sin miedo.

Sabemos que el futuro del sindicalismo depende de nuestra capacidad de renovar estrategias, sumar voces diversas y defender los derechos laborales en un contexto de crisis económica, migración forzada y violencia estructural. Por eso, este 8 de marzo reafirmamos que la juventud organizada no es espectadora: es fuerza viva, es motor de cambio y es garantía de continuidad histórica.

Nuestro llamado

Llamamos a todas las juventudes trabajadoras a movilizarse, a organizarse y a no ceder ante el miedo.

Llamamos a los sindicatos a abrir más espacios para las mujeres jóvenes y a asumir la igualdad de género como una prioridad política.

Llamamos al Estado hondureño a cumplir con sus obligaciones internacionales y a garantizar una vida libre de violencia para todas.

Hoy nos organizamos por las que ya no están, por las que luchan, por las que resisten y por las que vendrán. Nos organizamos porque creemos en un país donde la vida de las mujeres sea digna, libre y plena. Nos organizamos porque sabemos que sin las mujeres, no se mueve el mundo.

San Pedro Sula, 8 de marzo de 2026

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