24.11.2021

La invención de la matria

¿Cuál es el origen del concepto “matria”? ¿Por qué es importante dicho concepto para proyectos políticos? Sofía Marín y Carlos Velásquez nos explican.

Centroamérica celebró recientemente 200 años de independencia, entre la retórica del oficialismo y protestas en contra de la deriva autoritaria. Lo cierto es que, en el contexto del bicentenario, el movimiento feminista ha sido la voz disidente en la región, colocando sobre la palestra la necesidad de visibilizar el rol de las mujeres a lo largo de la historia. El presente ensayo es una aproximación teórica al concepto de matria desde la crítica feminista a la historia, en concreto al mito de la patria y sus valores. 

El concepto matria no tiene un origen lingüístico definido. No obstante, se especula que sus primeros usos datan de la antigua Grecia. En sociedades donde la mujer tenía un rol preponderante como en la Isla de Creta, en lugar de decir πατρὶς para “patria” escribían μητρὶς, la madre común, la “matria”, tal y como se documenta en la República de Platón (Montesquieu, 1748). 

Es en estas primeras obras donde la palabra matria tiene una connotación romántica que hace referencia al profundo amor que las y los ciudadanos tienen a su lugar de origen, es similar al amor que una madre expresa por sus hijos e hijas. 

El concepto de matria caería en desuso a partir del surgimiento del imperio romano, donde patria viene de la expresión latina terra patria (la tierra paterna o de los antepasados). Esta, a su vez, tiene la raíz indoeuropea existente en todas sus lenguas hijas, que es pəter- (padre) de la cual se derivan otras palabras como: paterno, patrio, padrino, expatriar, patricio, patrimonio, excepto patriarca, que deriva de su equivalente en griego (Etimologías, s.f)

Llegado a este punto cabe preguntarse, ¿por qué se prepondera las voces masculinas sobre las femeninas en la construcción del lenguaje? La explicación se debe a que el lenguaje es un reflejo de las formas en que se organiza la sociedad y la representación de la misma tal y como argumenta Nelly Richard: 

“El lenguaje, al nombrar, recorta la experiencia en categorías mentales, segmenta la realidad mediante nombres y conceptos que delimitan unidades de sentido y de pensamiento. La experiencia del mundo que verbaliza el lenguaje depende del orden semántico que moldea esa experiencia en función de un determinado patrón de inteligibilidad y comunicabilidad de lo real y de lo social.” (1996)

Este mismo análisis, puede extrapolarse a la comprensión del género como categoría social, tal y como argumenta Judith Butler:  

“El género no es más que un acontecimiento discursivo, esto es, el efecto incorporal de enunciados de tipo ‘mujer’ y ‘hombre’. La agencia de tales enunciados en la realidad social y política de los individuos determina la experiencia de la vida de los seres a quienes se atribuyen. En el fondo, lo femenino y lo masculino no son más que el resultado de la codificación nacida en el acontecimiento que produce una cierta manera de hablar, de referirse al cuerpo” (Rojas Bermúdez & Suárez González, 2008)

Por tanto, comprender por qué se usan unas palabras y otras no, solo tiene sentido en el análisis histórico de la realidad que se fundamenta en el hecho de que el lenguaje representa la división de la sociedad en una casta sexual dominante “Hombres” y otra dominada “mujeres”. 

Lo anterior permite hablar del “mito de la patria” como una construcción social, donde la historia ha sido el vehículo para la trasmisión de esquemas de pensamientos, valores, idearios que han configurado la construcción de un relato fundacional de los Estados–Nación moldeados a la imagen y semejanza de los hombres. Sobre esto, Patricia Zuluaga comenta:

“La historia patria no es un discurso en abstracto, ni una desviación del saber histórico; es una manera particular de narrar el pasado del país concordante con el ideal de convertir a cada ciudadano en defensor de los valores y principios políticos que sustentan la república. En este sentido, la historia patria no es sinónimo de una historia nacional (…) se presenta como un saber convenido y estereotipado, en el que poco lugar tienen las posiciones contrarias, las voces disidentes o las culturas en disputa.” (2016)

Esta reflexión, permite comprender la crítica feminista a la historia donde el papel de la mujer y su rol en eventos históricos ha sido borrado sistemáticamente y/o estereotipado acorde a los intereses y valores de la época. De acuerdo a Nadia Mediavilla, la invisibilización de la mujer en la historia, se explica por: 

“La omisión de las mujeres y el género de la narrativa de la nación son el resultado de la herencia o continuidad de las teorías fundacionales del ‘contrato social’ que han dictado el orden social y político de las sociedades occidentales. Este pensamiento divide a la sociedad civil en dos esferas, la pública y la privada. Ésta última percibida como un ámbito natural y políticamente irrelevante donde se sitúa a las mujeres y a la familia. Por lo que la exclusión de las mujeres de lo público lleva a su exclusión del discurso de la nación.” (2015)

Es esta la realidad que llevaría a Virginia Woolf a expresar la siguiente frase: "Como mujer no tengo patria, como mujer no quiero patria. Como mujer, mi patria es el mundo" (Women Now, 2021).

Si bien existe un giro en la academia por incluir la perspectiva de género en los estudios históricos, en El Salvador aún no se reivindica a las mujeres desde el discurso oficial. Por lo cual se puede inferir que la construcción de la identidad nacional, de cara a construir un ideario de nación, es un proyecto que no incluye a las mujeres. Es aquí donde existe un campo de acción al cual hacer incidencia.

Ante el problema planteado en este escrito, se propone recuperar el concepto de matria como consigna política. 

La patria se ha construido sobre un discurso androcéntrico, misógino y racista, donde grandes hombres lucharon por la independencia, con historias sobre guerras y conquistas. Por tanto, la matria debe ser un proyecto político que se aleje de las formas de hacer política y de entender lo político. 

En primer lugar, matria (al igual que patria) tiene como propósito nombrar a la tierra de nuestras madres, reconociendo que todas tenemos un pasado común y por tanto un futuro que construir. 

Matria es un reconocimiento del cuerpo de las mujeres como primer territorio de lucha. Por tanto, matria pone en primer lugar la idea de que lo personal es político como consigna máxima de lucha. Es necesario que las mujeres politicen todos los aspectos de su vida: sexualidad, intereses, vida laboral, entre otros (Zapata, 2016).

La matria implica la reivindicación de una cultura basada no en la violencia sino en los cuidados, en los lazos solidarios y amorosos, en el respeto a la tierra y a los cuerpos (Lorenzano, 2020).

Por último, matria debe de ser un proyecto universal al cual deben aspirar hombres y mujeres por igual, con la finalidad de construir un nuevo proyecto para convivir en sociedad y en armonía con el planeta, donde las fronteras no sean límites para la solidaridad humana.

En conclusión, se puede inferir que el concepto matria tiene un origen lingüístico que tiene sobre la base la inclusión de las mujeres. Además, su recuperación desde la literatura surge a raíz de la necesidad de plantear un proyecto político que incluya a las mujeres. Es imperativo recuperar este concepto y resignificarlo con la finalidad de que se incorpore a la lucha feminista contemporánea y que sea un proyecto político al cual aspirar.   

Por Marcela Sofia Marín Platero, 2020 y Carlos Alberto Velásquez Rodríguez, 2017. Internacionalistas.

Referencias

  1. Cardona Zuluaga, A. P. (2016). Memoria, palabra y acción: La historia patria, un saber para el sentimiento. doi:https://doi.org/10.18273/revanua.v21n2-2016001
  2. Lorenzano , S. (2020). ¡Viva la Matria! México . Obtenido de www.sinembargo.mx/20-09-2020/3862675
  3. Zapata, R. (2016). La Matria, el cuerpo como territorio. Obtenido de www.unidiversidad.com.ar/encontrandonos-en-la-matria
  4. Etimologías. (s.f). Etimología de Patria. Chile. Obtenido de etimologias.dechile.net
  5. Mediavilla, N. H. (2015). La relación entre el feminismo, la patria y el patriotismo/nacionalismo (waÐaniyya) en Iraq. 
  6. Montesquieu. (1748). El espíritu de las leyes . Suiza.
  7. Richard, N. (1996). Feminismo, Experiencia y Representación. Santiago, Chile. Obtenido de revista-iberoamericana.pitt.edu/ojs/index.php/Iberoamericana/article/viewFile/6256/6432
  8. Rojas Bermúdez, L. C., & Suárez González, M. T. (2008). El lenguaje como instrumento de poder. Obtenido de www.redalyc.org/pdf/3222/322227496005.pdf
  9. Women Now. (2021). Las 10 frases más célebres de Virginia Woolf, icono del feminismo. Obtenido de www.womennow.es/es/noticia/frases-de-virginia-woolf-mujer-feminista/
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